La señal fija con la leyenda "PARE" tiene similar valor operativo a la luz roja de un semáforo, y significa la obligación de detener absolutamente el vehículo tal como sucede con el semáforo en rojo. La diferencia estriba en que la señal fija deja librado al conductor la apreciación de la oportunidad para reiniciar la marcha, y en tal caso es dable presumir que si pese a la detención se produce un accidente, ello obedecerá a la falsedad de la detención invocada, o bien a un cálculo erróneo de la oportunidad para reiniciar la marcha, distracción, etc. Las referencias relativizantes de la importancia de la señal PARE, como por ejemplo quién estaba adelantado en el cruce o las velocidades acreditadas, etc., son irrelevantes y constituyen un puro ejercicio intelectual improductivo, desde que si la señal fija no es respetada cuando la vía está expedita, pues nada grave ocurrirá en tal caso. Lo propio ocurriría si se avanzara transgrediendo la luz roja del semáforo. Pero si al violar el mandato de la señal fija, se produce un accidente, resultará obvio que en tal supuesto la vía no estaba expedita.
Giunta, Gustavo Andrés vs. Gómez, Ramón Esteban s. Daños y perjuicios. Primera Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz y Tributario, Mendoza, Mendoza; 26-08-2013
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