Si bien no ha sido posible establecer cuán abierta estaba la puerta del auto estacionado, lo cierto es que el actor debió mirar por su espejo retrovisor antes de bajarse del mismo. Y si es verdad que lo había hecho y había visto al camión -como afirma en su demanda-, debió esperar a que éste pasara para iniciar la acción de descenso. Una conducta prudente requería adoptar las precauciones mínimas que la peligrosidad de la maniobra exigía, máxime cuando se trataba de una calle de doble circulación, con fluido tránsito vehicular y en la que está permitido estacionar a ambos lados de la acera, todo lo cual, evidentemente, reduce el espacio para el paso de los vehículos en circulación.
Baravalle, Miguel A. vs. Delgado Acuña, Jorge y otro s. Daños y perjuicios por uso de automotor con lesión y/o muerte. CCCLM Sala I, Neuquén Neuquén; 30-07-2013,
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